Gracias al aumento de potencia (así como eficiencia energética) de los modelos de ordenadores portátiles que llegan al mercado en los últimos años, cada vez es más útil contar con una configuración de varios monitores, además de sencillo.

Gracias a la presencia de más conectores de serie en los equipos, así como la expansión de conectores externos que amplían las posibilidades para admitir diferentes tipos de monitores, y hoy os traemos un artículo explicando cómo llevar a cabo el proceso de conectar una pantalla a un portátil.

⭐ Cómo Conectar un Monitor Externo a tu Ordenador portátil

Lo primero, evidentemente, es contar con el portátil y monitor que vayamos a utilizar de forma conjunta, y comprobar las conexiones de cada uno. No tienen necesariamente que tener la misma conexión (existen adaptadores para la mayoría de situaciones), pero es un detalle importante.

El primer paso, como resulta lógico, es conectar el monitor a nuestro portátil, haciendo uso de la conexión que prefiramos (si hay varias). En cualquier caso, por ser un ordenador portátil, no puede haber conflictos con diferentes tarjetas gráficas por nuestra parte, aunque puede ser algo a tener en cuenta a la hora de hacerse la pregunta ¿Como conectar otra pantalla a mi portátil?.

Lo siguiente será ver como el Sistema Operativo reconocer la pantalla recién conectada. En la inmensa mayoría de casos, se tratará de un proceso automático, sin importar si estamos tratando de conectar un monitor a un portátil con Windows 10, Linux o incluso Mac.

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Si no apreciamos nada fuera lo común, podemos avanzar unos cuantos párrafos en el artículo, ya que trataremos de ver posibles problemas y errores generales en el proceso, y formas de solucionarlos.

En caso de que no observemos cambio alguno, la mejor opción es, tras comprobar que todos los cables están conectados correctamente (y funcionan también de forma adecuada, además de ser el cable para conectar un portátil a una pantalla externa), reiniciar el sistema, para que el dispositivo reconozca la nueva pantalla desde el primer momento.

De esta manera, internamente el sistema ya sabe que tiene una nueva pantalla conectada a la que emitir señal de vídeo sin necesariamente hacer más cambios (para que funcione, ya que posiblemente utilice una configuración por defecto que podamos afinar para nuestro uso).

Si por lo que fuera, aún no podemos conectar una pantalla externa a un portátil, el siguiente paso sería comprobar que los drivers de nuestro dispositivo están actualizados, ya que estos ficheros y programas son vitales a la hora de reconocer nuevos dispositivos.

La forma de obtener la última versión de los mismos varía en función del Sistema Operativo y los componentes internos que tenga nuestro equipo (por ejemplo, si cuenta con tarjeta gráfica dedicada o no).

Utilizando herramientas para conocer los componentes de nuestro equipo (como podría ser el caso de programas como Speccy Informer en el caso de Windows 10, por ejemplo), podemos utilizar esa información para buscar en internet los últimos drivers disponibles, preferiblemente en la propia página del fabricante.

Una vez instaladas las actualizaciones de los diferentes programas (y los reinicios de sistema correspondientes también), ya deberíamos poder utilizar la pantalla que hemos conectado. En caso contrario, lo correcto es optar por acudir al servicio técnico, tanto de la pantalla como del equipo, para conocer el origen del problema a la hora de conectar la pantalla portátil a un PC y solucionarlo.

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Una vez podamos observar la pantalla como un elemento más de nuestro equipo, toca cambiar la configuración por defecto del sistema para adecuarlo a nuestro gusto.

La principal elección que tendremos que hacer es el contenido que queremos ver en la pantalla. Las opciones más habituales son duplicar el contenido de la pantalla principal o extender la pantalla (pasando a tener 2 monitores, que funcionan como si se tratara de uno solo).

También se puede elegir, en caso de conectar el equipo a un proyector, que fuente de imagen se utilizará, sin quedar limitados a una pantalla en concreto, pudiendo además cambiarse esta opción en cualquier momento.

Acto seguido, y especialmente si optamos por extender el contenido, debemos optar por especificar la altura de los monitores al sistema, de manera que la transición con el cursor de una a otra no resulte especialmente abrupta.

Al tratarse de un ordenador portátil, resulta muy importante no solo ajustar la altura física sino también lógica de ambas pantallas para que su uso resulte satisfactorio desde el primer momento, por lo que posiblemente tengamos que estar probando y cambiando ajustes un rato.

El siguiente ajuste es el propio orden de las pantallas, de izquierda a derecha. Tal vez en el caso de conectar una segunda pantalla a nuestro portátil esto pueda resultar un tanto trivial, pero este proceso también puede aplicarse a configuraciones con más monitores.

En el caso más habitual, que será nuestro portátil junto a un monitor adicional, dependerá de a qué pantalla queramos darle más peso para convertirla en la principal. Aunque, dada la posición del teclado respecto a la del propio portátil, será lo más frecuente indicar la adicional como secundaria.

 

⏩  Recomendaciones y Pruebas a Realizar

Una vez ajustado todo lo relativo a componentes físicos, queda llevar a cabo la configuración de la pantalla como si fuera la propia del portátil. En primer lugar, los propios del monitor, que deberán ajustarse desde el propio menú.

Esto incluye, además de la conexión a utilizar (en caso de contar con varias, aunque normalmente se detecta de forma automática), el brillo, el contraste, el perfil de color, la saturación, el Gamma, así como el resto de tecnologías de las que disponga el monitor, o detalles externos como el audio en caso de contar con altavoces.

Lo siguiente sería la configuración en la parte software, desde los ajustes del sistema o la aplicación de la tarjeta gráfica con la que contemos, para ajustar la resolución (puede que queramos igualar ambas pantallas, por pura comodidad, en caso de que sean diferentes).

También pueden ajustarse la tasa de refresco, el uso de tecnologías como HDR (en caso de que el monitor la soporte), la escala de diversos elementos (como pueden ser texto o iconos), o incluso la orientación de la pantalla, en caso de que queramos colocar la pantalla en vertical.

Y tras todo este (tal vez arduo) proceso, solo queda disfrutar de nuestra configuración, y de nuestro portátil con su pantalla adicional.